Entras a la escuela y formas en fila como un autómata, sabiendo que aún es requisito obligado para entrar en el aula. Lo haces mientras saludas a los compañeros y rumias en silencio el miedo a la catástrofe: que te pregunten por unas tareas que postergaste en pro de la penúltima tanda de penaltis lanzados [...]










