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Publicado en Tribuna de Salamanca
El PP insiste en culpar a Zapatero de la presencia del PCTV en el Parlamento Vasco; peor aún, culpa a los socialistas “de cargarse” el Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos. Capítulo a parte merecen los comentarios de Aznar, al que la “inspiración divina” le ha permitido saber que PSOE, PNV y ETA-Batasuna ya “cocinan” un pacto que sustituya al Pacto por las Libertades y la Ley de Partidos. Frente a tanta estulticia, los argumentos demuestran que el PP cada vez se aleja más de la realidad. No hay peor error político que el de ignorar unos resultados electorales claramente adversos. El PP no sólo obvia que ha perdido el 30% de sus apoyos sino que encima, se permite el lujo de sembrar la duda sobre la actitud del PSOE. Alguien debería recordarles a los dirigentes populares que precisamente su deslealtad se está cargando el tan “manoseado” Pacto por las Libertades.
Culpar a Zapatero de no ilegalizar al PCTV es una estupidez pues son los jueces los únicos que Ley en mano, pueden poner fuera de la ley a un partido o un grupo parlamentario. No obstante para que un Juez conculque un derecho fundamental como lo es el de la participación política, lo menos que tendrá que tener es pruebas solventes. No basta con argumentar que Otegi ha mostrado una papeleta del PCTV o que su escenografía se parece a la de Batasuna. Las fuerzas de seguridad, que en los últimos años han desbaratado múltiples operaciones de ETA, no consiguen de momento, desenmascarar al PCTV y no entiendo por qué, ahora hay que cuestionar su trabajo y eficacia.
Desde el punto de vista técnico parece que el trabajo del legislativo es manifiestamente mejorable, ya que, independientemente de la idoneidad política de la Ley de Partidos, resulta evidente que esta ley apenas ha resistido dos “regates jurídicos” por no hablar de la torpeza que supone confundir Partido Político y Grupo Parlamentario o haber dejado pasar, de manera intencionada, la oportunidad de regular la financiación de los partidos.
Políticamente, ilegalizar genera victimismo. La ilegalización de Aukera Guztiak -“lista blanca” de Batasuna- ha planteado numerosas dudas desde el punto de vista doctrinal además de haber generado una reacción en miles de personas, que se han movilizado electoralmente para lograr la llegada a las instituciones de una fuerza “marginal”, sin programa electoral, con unos candidatos absolutamente desconocidos, como lo es el PCTV. Su aparición en el Parlamento más que relevante, es decisiva. Cualquier iniciativa parlamentaria queda sometida durante la próxima legislatura los “caprichos” de unas parlamentarias de trayectoria y comportamiento desconocidos. Precisamente ahora que la trayectoria de Batasuna era decadente, la Ley de Partidos, y al empecinamiento del PP por hacerle publicidad gratuita, han provocado que Batasuna a través del PCTV obtenga un amplio respaldo electoral.
Respecto al Pacto por las libertades, está condenado al fracaso por sus planteamientos erróneos: plantea la uniformidad ante un problema –el del terrorismo- que puede ser resuelto con diversas fórmulas. Mezcla terrorismo y reivindicaciones legítimas, como las de más autogobierno, federalismo o incluso la independencia; pide adhesiones inquebrantables lo cual es inadmisible y poco realista, y sobre todo es excluyente en un escenario político en el que lejos de pactos a dos bandas, se hace necesaria una mesa de diálogo plural y de amplia representatividad.
Ya no vale mirar atrás: ni Ajuria Enea, ni Lizarra. Tal vez los pactos de Madrid, quien sabe. De momento, bastante se habrá avanzado con que cada uno reconozca sus errores, legitime a sus interlocutores y se aprovechen estos cuatro años para avanzar. Así lo decidió la sociedad vasca un 17 de abril.
Publicado en Tribuna de Salamanca
Es la hora de los grandes líderes políticos, o lo que es lo mismo, de la responsabilidad. La sociedad vasca ha dictaminado de manera contundente que necesita unos dirigentes políticos capaces de entender las múltiples peculiaridades de la sociedad vasca.
La complejidad social vasca es de tal magnitud que necesita ser estudiada con detenimiento. Sólo así podrá comprenderse que los electores confíen plenamente en el liderazgo político del Lehendakari Ibarretxe (su valoración como líder político, en Euskadi, sólo puede compararse con la que los vascos otorgan al ya fallecido Juan Pablo II), pero rechacen de manera evidente su Plan. Probablemente la mejor muestra de la pluralidad vasca es el hecho de que siete partidos políticos hayan obtenido representación parlamentaria. Otro aspecto significativo es el efecto de “vaso comunicante” que existe entre PP y PSOE, representantes ambos de un discurso social antagónico –derecha e izquierda- y de un modelo de convivencia que ahora sí está muy diferenciado. En ningún lugar del estado español, los votantes del PP y PSOE se “intercambian” con tanta facilidad los votos. Resulta evidente que la tensión entre el eje izquierda-derecha queda totalmente desplazada por el eje centro-periferia.
Capítulo aparte merece el resultado obtenido por el PCTV. La llegada a las instituciones de una fuerza “marginal”, sin programa electoral alguno, con unos candidatos absolutamente desconocidos, solo puede entenderse como reacción a la ilegalización, en primer lugar de Batasuna, y en segundo lugar, de Aukera Guztiak –lista blanca de Batasuna-. Pero en mi opinión hay que profundizar más en este aspecto. Creo que lo que realmente se ha puesto de manifiesto en estas elecciones es la inutilidad de la Ley de Partidos Políticos. Cuestionable desde el punto de vista jurídico, la Ley de Partidos se ha visto desbordada y fácilmente superada ante esta nueva maniobra del mundo “abertzale”. El problema sin embargo es, que esta vez, en mi opinión, se ha generado un monstruo aún mayor. En primer lugar, porque por mucho que Batasuna esté detrás, el PCTV tiene una trayectoria desconocida hasta la fecha, y probablemente sus parlamentarios no tengan un bagaje político comparable al de líderes como Arnaldo Otegui. Nos podemos encontrar con que la Portavoz del PCTV sea una nueva “Gerry Adamns”, una espontánea de la política, que disfrute observando como la vida institucional durante una legislatura, depende de sus caprichos políticos, o quizás sean sólo unos “desorientados comunistas” que no sepan ni quien es Engels. Y, en segundo lugar, porque Batasuna estaba en plena decadencia electoral y social, o lo que es lo mismo, estaba a punto de ser ilegalizada electoralmente por los ciudadanos, y sin embargo se encuentra con que ahora, su envite electoral, no solo ha sido respaldado, sino que ha mejorado los resultados obtenidos en los últimos comicios, hasta el punto de que, si alguna fuerza política va ser decisiva, esa es el PCTV. Finalmente, hay que destacar que la mejor muestra de que PP y PSOE han fracasado rotundamente al intentar avanzar hacia la paz, utilizando la Ley de Partidos, es que la irrupción del PCTV ha frenado de manera considerable la llegada de Aralar, una fuerza política que ha dado el importante paso de demostrar que se puede ser independentista, radical y condenar taxativamente a ETA, dando pleno sentido al Estado de Derecho. La ausencia de violencia en la campaña electoral*, junto con la posibilidad de votar a “todas las opciones”, eran la oportunidad perfecta para desactivar el discurso victimista de Batasuna, y que sus electores hubiesen dado un paso de gigante optando por opciones como Aralar, pero ¿son ETA y su mundo el problema para avanzar en Euskadi, o lo que ocurre es que no queremos asumir que hay casi doscientas mil personas que están dispuestas a optar por opciones independentistas?. ¿Por qué no reconocemos que hubiera sido un éxito, que los 150.000 votos que ha obtenido la nueva “franquicia de Batasuna” hubieran ido a parar a Aralar?
El futuro político de Euskadi es hoy más incierto que nunca, pero se avecinan cambios y probablemente muy positivos para Euskadi y su relación con el conjunto del Estado español. El Lehendakari Ibarretxe anunció que al día siguiente de las elecciones se pondría en contacto con Zapatero a las 8 de la mañana, sin saber que esa afirmación llevaba una carga de verdad que no pasaba ni por sus peores cálculos. Ibarretxe, no sólo tiene que llamar a Zapatero para dialogar con él, sino que de entrada, tendrá que ofrecerle la retirada de su plan, como primer gesto, puesto que en el escenario político actual, sólo el PSOE puede garantizar estabilidad a un gobierno presidido por Ibarretxe. El diálogo entre el PNV (legitimado de nuevo para intentar formar un gobierno) y el PSE garantiza un nuevo tiempo político, que seguro que estará protagonizado por los debates políticos llenos de contenido, y sustentados en dos pilares: la política social, y el diseño de una nueva hoja de ruta para lograr un marco de convivencia.
Parece poco probable, que Ibarretxe apueste por lograr un pacto con el PCTV y Aralar (entre los tres, suman 39 escaños, mayoría absoluta) pues ni el mejor de los funambulistas toleraría semejante tensión, sin embargo, el PSOE no debe caer en la trampa de entorpecer caprichosamente un ejecutivo presidido por Ibarretxe. Los resultados electorales han alejado al PNV y EA de su ansiada mayoría absoluta, pero en ningún caso, han debilitado al nacionalismo, que más bien al contrario, parece haberse radicalizado.
Respecto al Partido Popular, su caída electoral era más que previsible. Su candidata, María San Gil, rechazaba el Plan Ibarretxe, y el Plan López, sin caer en la cuenta de que precisamente si de algo carece el PP, es precisamente de tener plan ni política alguna para Euskadi, salvo la tensión, el frentismo, y el condenar a la sociedad vasca a alejarse de un entendimiento al que cada vez está obligada sino quiere volverse esquizofrénica. Sin embargo, lo más llamativo es en mi opinión, que después de haber perdido el 30% de los apoyos, el análisis del PP, pase por culpar a Zapatero de no haber ilegalizado al PCTV. Resulta evidente que el discurso del PP está cada vez más alejado de la realidad y se me antoja difícil adivinar, quién va a reclamar la presencia del PP en la próxima legislatura. Una vez más, el PP se queda en soledad.
Los electores ponen a cada fuerza política en su sitio y condicionan sus actitudes. Dialogar para acordar, acordar para convivir y consultar antes de decidir parece que serán las claves de un nuevo tiempo político marcado por la pluralidad. En realizad ese era el discurso de Javier Madrazo y Ezker Batua, una fuerza que si bien no ha alcanzado sus expectativas electorales, ha sido la única fuerza del tripartito que “no ha sido castigada” por los electores. Las explicación es sencilla: a partir de hoy, y al margen de planes y hojas de ruta, los vascos y las vascas se enfrentan a sus preocupaciones cotidianas (los salarios, las pensiones, el precio del metro cuadrado, planificar una vida, o soñar con un futuro), y en realidad, las políticas que avancen hacia la justicia social, la cohesión y la integración, son tanto o más necesarias que los planes de autogobierno, y sin duda alguna, son más eficaces para garantizar la paz social.
Gorka Esparza Barandiaran.
*Conviene matizar que si bien es cierto que ETA no ha cometido ningún atentado durante la campaña, sus amenazas y la posibilidad de que actuase no eran descartables, pues así lo señalaba la propia ETA en su Zutabe de Marzo, al aclarar que su tregua se reduce a Cataluña, a la par de amenazar de manera clara a PSOE, PP y el Coordinador de Aralar, Patxi Zabaleta.
Publicado en Tribuna de Salamanca
Compatibilizar la democracia directa con la representativa plantea problemas. Probablemente, el primero de ellos sea determinar cuáles son los momentos adecuados o qué tipo de iniciativas han de llevarse a consulta ciudadana. Algunos argumentarán que toda ley debería ser llevada a referéndum, otros las limitarán a grandes temas como los tratados internacionales, la Guerra y la Paz, los menos, a leyes que regulan el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, el divorcio… en cualquier caso, establecer ese límite, resulta tan complicado como asumir si la consulta, sea cual sea el resultado, debe ser vinculante.
Sin embargo, en mi opinión, el principal problema que se plantea a la hora de analizar el resultado de un referéndum, es atribuir los votos (negativos, blancos, nulos, y afirmativos) a un partido u otro, y sus respectivos discursos. Baste como ejemplo que incluso el índice de participación siempre da lugar a interpretaciones maniqueas. A pesar de esto, y consciente del riesgo que corro, expongo mi propio análisis.
La participación (42,3%). Se puede decir que no ha sido la adecuada para una democracia a la que se le presupone un perfecto estado de salud (cosa que no comparto) pero en cualquier caso, es muy similar a la media europea, en consultas que afectan a lo europeo. Por esto me atrevo a aventurar, que, por un lado a los ciudadanos nos gusta sentirnos europeos, pero aún no hemos asumido la trascendencia que supone pertenecer a la UE, y en segundo lugar, que la actuación de la administración ha dejado mucho que desear. Parece demostrado, que ni la fecha era la adecuada, ni la pregunta estaba redactada como debiera, ni la información ha sido objetiva, sino más bien “confusa”, por decirlo de manera indulgente. Resultado: son más los españoles que no se han pronunciado que los que sí lo han hecho, en una cuestión que todos entendemos como fundamental. Reflexionemos sobre esto.
El SÍ (76,73%). Ganó de manera contundente. En todas las comunidades, y siempre por encima del 55%. Sin embargo, no podemos obviar que la suma total de los votos favorables no supera los 10,5 millones de votos, dato que debería preocupar a los partidos del “eje del Sí”, nada más y nada menos, que PSOE, PP, CIU, PNV y CC; dicho de otra manera, los partidos que en cualquier consulta electoral aglutinan en torno a un 90% de los votos, han obtenido un respaldo en términos absolutos, más que discreto. Más aún, si tenemos en cuenta, que la votación se había planteado por estos partidos como <>, o que siempre es más fácil ir “a corriente” y apostar a caballo ganador: baste con analizar las encuestas que demostraban que la mayoría de gente que votó sí, confesaba desconocer el tratado.
El NO (17, 24%). Muy por encima de las expectativas de los partidos que preconizaban el rechazo ha este tratado, IU-Verds, BNG, ERC, EA, Aralar, Nafarroa Bai, y Batasuna. A la hora de analizar el éxito de estos partidos, no podemos perder de vista algunos datos concluyentes: En los distritos de Madrid, donde Izquierda Unida, obtuvo en marzo, un 3% de los votos, el NO ha rondado el 30%. Otro ejemplo es la provincia de Salamanca, donde los apoyos de IU en las últimas consultas han oscilado el 3% y el No ha obtenido un 11%. Así mismo, hay que destacar, que como era de esperar, los feudos del NO se han localizado en Euskadi (concretamente en Gipuzkoa), Navarra, Cataluña, y Madrid. Esto, en mi opinión se explica porque, para empezar, el número y la importancia de formaciones que en estas comunidades pedía el No, era similar al “eje del sí”.
Pero hay aspectos en los que merece la pena profundizar. Resulta evidente que el NO se ha consolidado sobre todo, en las zonas de mayor influencia nacionalista, sin embargo, el hecho de que los partidos nacionalistas se hayan divido respecto a la Constitución Europea, ha permitido, que en general, el debate se haya centrado en el eje izquierda – derecha, en lugar de hacerlo en el eje centro – periferia.
El caso de Madrid es más complejo. Resulta evidente que la derecha más conservadora (que pertenece y vota al Partido Popular) y la más extrema (que no pertenece al PP, y que en ocasiones vota PP y en otras opta por partidos más “ultras”) ha optado por el NO. Resultaría osado pensar que en el barrio de Salamanca, el discurso de Llamazares haya trascendido tanto como para alcanzar cotas del 30%, o que en Retiro, haya un 27% de seguidores de Carod o de Nafarroa Bai.
Otro indicador que confirma estas sospechas es la clamorosa ausencia de interventores y apoderados del Partido Popular en los Colegios Electorales, lo cual es sólo la culminación de una campaña que lejos de ser austera, más bien podría calificarse de “pasota” o desleal. Grave error comete el PP, al traicionar sus propios intereses (la Constitución consagra un marco que le interesa sobremanera), ceder al PSOE la iniciativa política y la etiqueta de europeísta, y fomentar con su pasividad y su desidia, una opción que en cualquier caso no se puede atrever a gestionar: a Rajoy no le interesa evidenciar que sus votantes no le hacen ni caso, y ni mucho menos, que utilizan un referéndum para “tumbar” a Zapatero. En definitiva, podemos confirmar aspectos muy importantes sobre la derecha que tenemos: desleal, irresponsable, ultraconservadora, y sobre todo, muy poco europeísta, y nada federalista.
Respecto a la Izquierda, es evidente que hay buenas noticias. Izquierda Unida – Iniciativa Verds apostó desde hace meses por el NO, y por primera vez en años, sale alegre y reforzada de una noche electoral. Si bien es cierto que la derecha ha jugado su papel, también lo es, que IU ha hecho una campaña electoral sólida, y que probablemente, por primera vez, se puede afirmar si riesgo a errar, que sus dos principales mensajes, los ha entendido la ciudadanía. En primer lugar, porque IU puso en tela de juicio el tratado, desde la perspectiva social, de izquierdas, y parece evidente, que ha sabido movilizar a su electorado, e incluso es bastante probable que en esta ocasión, haya convencido a electores lejanos a su opción. Izquierda Unida recupera su propio espacio.
En segundo lugar, Izquierda Unida – Iniciativa Verds se ha centrado en deslegitimar, de una parte la Constitución, por no haber proyecto constituyente, y de otra, el proceso electoral, en el que quienes defendían el No, han partido en condiciones desiguales. Es evidente que en ese 17 por ciento que optó ayer por el NO, había muchos que seguían a IU en aquellos de <>; y que a su vez, IU no debe sentirse responsable por los índices de participación, pues precisamente desde la izquierda se denunciaba la baja intensidad de la campaña electoral.
Por último, cabe destacar que Izquierda Unida sale reforzada respecto al Partido Socialista. Si bien es cierto que su influencia en el parlamento es exigua, el PSOE no debe olvidar que el electorado de izquierda no le va a tolerar actitudes despóticas. El PSOE ha mostrado su cara menos amable, mucho antes de lo que se esperaba; pero el electorado no ha cedido al chantaje. Primer aviso.
El voto en blanco. Es siempre el más difícil de interpretar, pero en cualquier caso, hay que señalar, en primer lugar su importancia numérica (sin perder de vista, que tan sólo había tres opciones, es decir, que no es comparable con el voto en blanco, en unas Elecciones Generales), y en segundo, lugar, que ha sido un voto comprometido con la democracia, 850.000 personas que ha acudido a las urnas. Probablemente muchas de ellas no se hayan decantado ni a favor ni en contra por la falta de información; otras no se sentirán representadas por los partidos; muchas pensarán que con el sí se da un paso importante, pero opinen que todo es mejorable… es difícil interpretar esos votos, e incluso injusto, pero deben ser tenidos en cuenta.
Publicado en El Adelanto
Apenas cuatro de cada diez personas fueron a votar en el día de ayer. Dice Mayor Oreja que el resultado electoral obtenido por el PP es excelente. En el PSOE piensan que voten muchos o pocos siempre ganan. Y todos contentos, menos en Izquierda Unida, donde de nuevo se obtiene en peor resultado de los posibles y esta vez se empieza a dudar de “que el futuro sea nuestro”.
La gran mayoría no sabía qué es lo que se votaba. ¿Qué es el Parlamento Europeo? ¿para qué sirve? ¿en qué nos afecta? ¿deciden algo los eurodiputados?. Demasiados interrogantes y muy pocas respuestas. Puede decirse que esto es responsabilidad de todos, aunque de unos más que de otros. Del Gobierno, por haber gastado muy poco, casi nada, en informar de que había unas elecciones y de su importancia –resulta curioso que los gobiernos se gasten mucho menos en fomentar la participación en unas elecciones que en anunciar que se ponen primeras piedras, o que se suben las pensiones…-.
También son responsables los Partidos, sobre todo los mayoritarios, por no centrar el debate pese a ser los únicos que tienen derecho a debatir –sigo pensando que el debate a dos debía estar prohibido, y que en cambio los debates entre todos deberían ser obligatorios para poder acceder a subvención electoral- y también por utilizar el Europarlamento como dulce retiro de viejas glorias –o lo que es lo mismo, “la patada p`arriba”- mientras les dicen a los ciudadanos que estas elecciones son fundamentales: <más que las anteriores que lo eran más que las anteriores> y así sucesivamente…
Y de los medios de comunicación, que siguen informando de las ayudas que Europa concede o deniega, de las imposiciones de la Comisión, de las subidas de los tipos de interés impuestas por el Banco Central Europeo, y no informan que detrás de esa amalgama de siglas e instituciones hay un mecanismo de elección, que a pesar de ser complicado e indirecto, al final se legitima con la participación de los ciudadanos que leen los periódicos, se informan, se crean una opinión y votan en consecuencia…
También es cierto que a penas hubo competencia. La falta de diferencias notables en el fondo del discurso en torno a la UE y a la política exterior ha fomentado claramente la abstención. ¿Percibe el ciudadano que el modelo de Europa que plantean PSOE y PP es diferente?. Para saber la respuesta no hay más que analizar el índice de participación.
Tomadura de pelo. Siempre pienso lo mismo cuando veo los análisis electorales que hacen los grandes líderes políticos: si bajan en términos totales, progresan más que nadie en términos relativos y si no es así, siempre quedará la progresión porcentual, y si no, la solidez en las regiones en las que siempre se gana… y los ciudadanos seguimos esperando propuestas concretas y actitudes y mensajes que nos inspiren confianza e ilusión para acudir a votar… y también el reconocimiento de que la participación de ayer es escandalosa. No habría estado nada mal que incluso los ganadores hubiesen entendido que el resultado es un auténtico fracaso, y que su legitimidad está muy dañada.
Lo comentaba el presidente de mesa en la que fui interventor: <no lo queremos ver, pero cada día nos parecemos más a EEUU: su modelo cultural, su modelo económico, su modelo laboral… su modelo electoral, sus índices de participación…>.
Sólo cuatro de cada diez personas fueron ayer a votar y nos felicitamos por los resultados… seguimos mirando hacia otro lado.
Publicado en La Gaceta de Salamanca, febrero de 2004
Desde sectores académicos y también políticos, se viene insistiendo en la poca utilidad de una cámara como la del SENADO en su función actual. El Senado no ha pasado hasta ahora, de ser una cámara de “segunda lectura”, es decir, que solo interviene para revisar las leyes que elabora el Congreso de los Diputados.
En otras realidades políticas, con instituciones federales y autonómicas, la segunda cámara tiene un papel articulador de la pluralidad territorial. En el Sistema Político Español, sin embargo, aún no se ha conseguido que el Senado cobre la importancia que realmente debe tener. En primer lugar porque el PP ha arruinado cualquier expectativa de progreso en el desarrollo del modelo autonómico en base a su férrea postura de “proceso cerrado”. Más aún, hablar de federalidad, se ha convertido hoy en una herejía pues al PP debemos “agradecerle” que cuando algún grupo plantea la necesidad de reformar el esqueleto constitucional, se le identifique con un enemigo del Estado.
Otra de las razones por las que aún no se ha abordado la reforma del Senado que todos los partidos apoyan cuando no gobiernan, es la de su injusto mecanismo de elección. No podemos olvidar que a pesar de que es la única elección con listas abiertas, rige el sistema mayoritario (3 a 1) lo cual genera, por un lado, bipartidismo –es decir, “estrangula” a las minorías- y por otro lado, holgadas mayorías absolutas, que bien muy bien a quienes en ese momento detentan el poder. Es decir, se bloquea el proceso de reforma.
La tercera razón por la que ha sido imposible realizar dicha reforma, es la naturaleza de la misma. Reformar el Senado implica reformar la Constitución Española, y esto a su vez requiere la presencia obligada de “grandes y buenos políticos”. A día de hoy, a nadie se le escapa que el consenso es un valor absolutamente desprestigiado. Frente a los “Políticos de Estado” nos encontramos con la nueva “Razón de Partido” consistente en gobernar atendiendo a los intereses del partido frente el interés general y aplastar al resto, pues son enemigos políticos y del estado. Ese es el legado del “Aznarismo” en materia Constitucional.
La mejor prueba del error que supone plantear que reforma constitucional y estabilidad política son conceptos contrarios, es la estabilidad de la que gozan países como Alemania o EEUU, en los que existen dos Cámaras, una de las cuales, representa a los Estados, y no sólo tiene más actividad que el nuestro, sino que a pesar de que en muchas ocasiones, no es del “color” del Gobierno, nunca se ha convertido en elemento desestabilizador, más bien al contrario, ha servido para controlar de manera más exhaustiva al Gobierno.
Un Senado activo significa profundizar en la coordinación de políticas, debatir sobre financiación autonómica y modelo de estado, significa también diálogo y posibilidad de compartir experiencias políticas positivas, en clave autonómica o federal, sin la tensión partidista, y claro está, un instrumento más eficaz al servicio de los ciudadanos.
Aportar soluciones en torno a la pluralidad territorial, aspirar a un modelo en el que estén cómodos quienes mantienen posturas nacionalistas, y aspirar a instrumentos eficaces de control parlamentario, y de agilidad normativa supone a día de hoy, un peligro evidente para la paz de quienes gobiernan, es cierto, pero también un menoscabo de muchos de los valores democráticos y constitucionales.
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