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Tal y como suele ocurrir cuando se trata de IU, todo ha empezado con retraso. Bueno, peor, porque aún no ha empezado la IX Asamblea Federal de IU.
Pese a que uno no es nuevo en estas lides -en mayo haré diez años como militante y esta es mi segunda Asamblea Federal-, he cometido el habitual error de novato: llegar puntual para acreditarme y asistir a una reunión de delegados de IU CyL que ha tenido lugar con bastante retraso.
Los afiliados de IU CyL estamos situados delante de los Asturianos, al fondo del primer anfiteatro. Dos filas detrás de mí se sienta el compañero Gaspar Llamazares.
Mis perspectivas son buenas, no por los posibles resultados ni por las vistas del plenario, sino porque el hecho de tener el privilegio de acceder a Internet en tiempo real, me permitirá evitar el sopor de los momentos "previos": votación de mesa, reglamento, etc. Algo es algo.
Todo hace pensar que sí, no obstante lideran la liga con seis victorias y ninguna derrota y también mandan en Eurocup.
Con Clara Bermejo, Camps o Abalde, todo hace pensar que las esperanzas pasan por Rivas. Por lo menos en lo que al basket se refiere. Y si no, siempre nos quedará nuestro Avenida.
Mañana, desde el Auditorio Pilar Bardem de Rivas, más.
Santa Marta de Tormes, localidad donde –en política- todo es posible, vuelve a ser noticia. En breve, se cumplirán los tres meses de información pública en los que los vecinos de la localidad más importante del alfoz salmantino podrán presentar sus aportaciones al Plan General de Ordenación Urbana que casi todos los grupos aprobaron en Julio.
Llama la atención que una norma que tendrá una vigencia de varios años –sino décadas- y que, al tratarse de elementos urbanos y de inmuebles, contendrá disposiciones irreversibles, no haya sido consultada a quienes viven ahora en la localidad, a quienes tienen allí sus negocios, a quienes participan… “Tiempo tendrán de alegar” dijo el Alcalde, y en Agosto empezaron a correr los plazos.
Por aquello de que, con mucha habilidad, el debate sobre el PGOU tuvo lugar a finales julio, en vísperas de sus fiestas y con media villa de vacaciones, poca gente pudo conocer con cierta profundidad algunos de los argumentos dados por IU, la única que votó en contra.
El Plan General de Ordenación Urbana aprobado inicialmente por Santa Marta contempla un crecimiento del 120%, o lo que es lo mismo, una aspiración de crecimiento desde los 15000 habitantes actuales hasta los 40000. Parece evidente que dicho crecimiento no solo no es realista sino que ni se ajusta a las necesidades objetivas y subjetivas de crecimiento de la localidad, ni tiene en cuenta otros condicionantes que hacen innecesario e inviable el crecimiento tan exagerado de la construcción de nuevas viviendas y por tanto de su número de habitantes.
Amén de que la crisis inmobiliaria echa por tierra el maná del ladrillo, que tan ricos ha hecho a algunos y que tantas alegrías ha dado a políticos mediocres, parece evidente que al calor de la ilusión de sacar adelante el ansiado PGOU (Santa Marta llevaba muchos años y muchas corporaciones intentándolo) no se han tenido en cuenta las tendencias demográficas: Santa Marta ha tocado techo, y el trasvase de población de la capital al Alfoz ya no pasa por dicha localidad.
El PGOU en cuestión opta por ocupar la práctica totalidad del suelo disponible, lo que sumado a las bajas densidades por las que se ha optado en muchos sectores, hace que dadas las distancias existentes entre unos servicios y otros (zona residencial-zona deportiva-zona educativa-zona comercial) sea verdaderamente imposible articular un espacio urbano, de convivencia, de interacción social. Y económica. Porque de nuevo, se opta por potenciar las grandes superficies, y se proyectan nuevos viales que rompen con la “espina dorsal” del municipio. Todo ello, además de insostenible e irracional, supone cerrar definitivamente el modelo y por lo tanto imponer con decisiones actuales, un futuro sobre el que muchas generaciones ya no tendrán margen alguno de decisión.
Ni posibilidad de remedio, ya que tal y como IU denunció en Julio, y ahora algunos han caído en la cuenta, el PGOU contempla el desarrollo de un boulevard/vial Este-Oeste que destrozará los patios de los Colegios Martín Gaite y Miguel Hernández, la plaza de Tierno Galván y la actual piscina municipal.
Santa Marta tiene un sueño: convertirse en ciudad dejando de ser dormitorio. Más sus dirigentes, a juzgar por sus ocurrencias, más que de sueño padecen de narcolepsia.
* Imagen: lavilladesantamarta.blogspot.com
“Y qué mas da, y qué mas da, si son cosas de la edad” (Modestia Aparte, Cosas de la edad, 1990).
Juro que casi me caigo de la silla al escuchar los razonamientos del Rector, apoyados en el lirismo de Modestia Aparte para desdeñar los argumentos de una comunidad estudiantil que, al margen de sus aciertos y errores, tiene la sana costumbre de no creer a pie juntillas las bondades de un proceso, el de la Convergencia Europea, el de Bolonia.
Según José Ramón Alonso, las movilizaciones estudiantiles, amén de legítimas, son cosas de la edad. Que es más o menos como decir que igual que se besa a los catorce, y se hace botellón a los quince, en la Universidad uno se manifiesta (y fuma porros). Reconozco que cuando decían aquello de “yo también corrí con los grises” la cosa tenía más romanticismo (o misterio, porque oyendo a más de uno, he llegado a pensar que corrían “junto a ellos”).
El Rector de Salamanca, considera fuera de lugar criticar un proceso en el que ya se está inmerso. “Es como criticar el Euro, cuando hace años que ya estamos en él”, vino a decir tan ilustre gestor universitario (evocando aquel ridículo spot financiado por Rodrigo Rato, a la sazón Ministro de Economía, en el que dos viejos sonreían y decían que “con el Euro las pensiones valen más”).
De un plumazo, el Rector ha desprestigiado el pensamiento crítico, realizando un canto al stablishment, y optando por la propaganda frente a la enjundia, a la hora de contrarrestar algunas de las críticas, bien fundadas, que los “Estudiantes contra Bolonia” vienen realizando desde hace tiempo a un proceso realizado con mucha más prisa que financiación (pública).
Puede entenderse que al Rector la convergencia de títulos a nivel europeo le parezca un reto atractivo. Loable parece el intento de armonizar el marco educativo en Europa, profundizar en un modelo homogéneo para la formación y para garantizar el acceso al mercado laboral, y más aún, el intento de cambiar el modelo pedagógico es un objetivo compartido.
Pero por el camino se han cruzado, como suele ocurrir siempre, las exigencias de un modelo Europeo diseñado a la baja y las limitaciones de una sociedad –la española- en el que todo el mundo quiere patrimonializar los éxitos, pero nadie está dispuesto a poner un Euro.
Porque la bondadosa exigencia de lograr que los estudiantes se dediquen a estudiar, no se ha visto acompañada de un programa real de becas-salario. Porque al albur de la convergencia y de los dictados de la productividad, se pierde autonomía universitaria (mientras el Rector se dedica a dar palmas), se justifica un modelo perverso de financiación y porque cuando semejante proyecto debe ser sufragado por un gobierno autonómico que racanea a lo público lo que regala a la educación concertada y un Gobierno que ha encuadrado la educación Universitaria en un Ministerio dirigido por una ex de la CEOE, más que propias de la edad, las reivindicaciones parecen de sentido común.
Al Rector no se le exige que se sume a la pancarta, tampoco que escriba un Tratado para replicar a los escépticos. Pero no estaría mal que, cuando se ponga a criticar, sus apreciaciones sean de nivel universitario. Esto es, que superen el nivel de “la Vale” o “la Superpop”.
Ergo ubi homo ibi ius. Esa es la conclusión del proverbio que asegura que “donde hay hombre hay sociedad y que donde hay sociedad hay derecho”. Bien diferente es lo que el ciudadano de a pie concibe en sentido negativo. Esto es, aquello a “lo que no hay derecho”. Y en la sociedad salmantina esas reflexiones, han pasado esta semana por el I.B.I (el impuesto), las tasas y las deudas, de unos y otros.
Y es que no hay derecho a que los ciudadanos, con el agua al cuello, tengan que pagar la crisis de recaudación de un Ayuntamiento que, endeudado hasta límites insospechados, verá reducidos sus ingresos porque esta ciudad, como otras, se ha encomendado al ladrillo y hoy por hoy, nadie construye. Junto a la falta de ingresos provenientes de impuestos de obras y construcciones, los ciudadanos observan atónitos e indignados como de nuevo el Ayuntamiento ha dejado que prescriban nuevas deudas de constructores. Veintinueve expedientes sancionadores contra distintas infracciones urbanísticas en la capital salmantina, valoradas en alrededor de tres millones de euros que, de haber sido cobrados, habrían servido para llevar a cabo inversiones necesarias en barrios, o para que al menos el ciudadano perciba cierta justicia el pago de los tributos y en el cumplimiento de sus obligaciones.
Porque en Salamanca, no nos engañemos, hay un doble rasero según se sea ciudadano o constructor –o un hostelero, o un club de fútbol, o la Caja, o un consejero afiliado al PP-… de nuevo el concepto de cliente, como sustento de un partido que lleva ya demasiados años gobernando en mayoría absoluta, se superpone al de ciudadano libre, con derechos y deberes, el único válido en democracia.
Y mientras tanto las Ordenanzas Fiscales del 2009 consagran una nueva subida de precios públicos (25% por ejemplo, en el autobús) y una de las subidas más escandalosas del IBI.
Y del IBI habría que reflexionar en profundidad. Según un informe difundido realizado por el Ayuntamiento de Madrid, Salamanca es la capital de provincia con el IBI más caro de cuantas realizaron la revisión del catastro antes de 1998, y la cuarta más cara de todo el país.
Teóricamente, y al tratarse de un impuesto directo, la izquierda no vería con malos ojos una subida progresiva del IBI y un tipo específico para gravar las viviendas vacías. Ese no es, evidentemente, el modelo de Salamanca, donde los ciudadanos vieron como el Ayuntamiento subía el IBI para hacer frente a una deuda generada por los desmanes de Lanzarote. Por eso miles de ciudadanos se echaron a las calles hace un año.
Otros sin embargo callaron. Y es curioso, porque es a ellos a quien más daño debería hacer la subida. Hablo de los propietarios (no de una, sino de decenas) de pisos cerrados a cal y canto (hasta 15000, se calcula que hay en Salamanca).
Si el ciego supo que Lázaro no protestaba mientras comía uvas de dos en dos, era porque sabía que él las cogía de tres en tres. Probablemente lo mismo ocurre en Salamanca donde lo que el Ayuntamiento quita con la izquierda (impuestos) lo regala con la derecha (en forma de prescripciones).
Lo malo es que quienes se benefician de semejantes artimañas siempre son los mismos.
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