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2010

Bretton Woods (II): refundar el urbanismo

Corría el mes de julio de 1944, y mientras el mundo estaba  asolado por la II Guerra Mundial, en un hotel rústico de New Hampshire, el Bretton Woods, los representantes de 44 países –entre los que no había ninguno del Tercer Mundo-, suscribieron los acuerdos por los que se dio carta de naturaleza al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. Alí Babá y los otros 43 ladrones refundaban el capitalismo.

 

66 años después, y cuando pensábamos que la crisis del capitalismo había finalizado gracias al Mundial, una I.L.P. obligó al Parlament catalán a debatir sobre la prohibición de los Toros en dicha comunidad. Eso es crisis y lo demás pamplinas, debieron pensar algunos, a juzgar por la repercusión mediática de una noticia que deja a Díaz Ferrán y el ERE de Marsans como noticia a situar en página par de revistilla de verano.

 

Mientras tanto y en Salamanca, dirigentes políticos dialogantes y con sentido de estado como Salvador Cruz y Ángel Gamazo, y la Empresa Santher, anunciaban el `remake` charro de los acuerdos  `Bretton Woods´. La finalidad: refundar el urbanismo.

 

En virtud del acuerdo Los Verdes retiran un recurso en el que denunciaban ilegalidades varias y la empresa Santher a cambio, destina el 15% del solar a un salón de actos de casi 300 butacas. Por su parte el Ayuntamiento da palmas con las orejas y de paso, modifica el PGOU para que un espacio cultural reconvertido en residencia de ancianos, se torne en un aparcamiento de 490 plazas, un hotel y sí, 300 butacas de teatro.

 

El acuerdo ha sido aplaudido por los vecinos del barrio que sufrían las consecuencias de una paralización cautelar de la que era único responsable, que nadie se engañe, la empresa Santher, pues fue quien inició el derribo con nocturnidad, alevosía y el beneplácito del Ayuntamiento. Por eso mismo, conviene dejar espacio a la crítica.

 

1º. El acuerdo es inasumible desde el punto de vista de la transparencia política y supone un golpe a la participación ciudadana. Nadie entiende por qué este acuerdo ha sido posible ahora y no antes; Los Verdes no explican dónde queda ahora el interés general y los los demás nos quedamos atónitos al comprobar la disposición del Ayuntamiento a modificar el Plan General como resultado de un acuerdo privado. ¿Dónde quedan los ciudadanos? ¿Qué papel juega el movimiento cívico? Ángel Gamazo y Los Verdes, dejan ahora clara su concepción de la participación ciudadana, ninguneando a quienes defendíamos un espacio público cultural, la esencia del Teatro Bretón y su historia, su valor arquitectónico, artístico y patrimonial…

 

2º. Si usted es vecino de la zona que sepa que no tiene derecho alguno a opinar. Los acuerdos ya están tomados y el trámite de exposición pública de la reforma del PGOU es puro formalismo. Lo que tantas veces criticábamos ahora no será un inconveniente.

 

3º. Llama poderosamente la atención que una fuerza política pretendidamente ecologista, refunde el modelo urbanístico con un nuevo aparcamiento en el centro de la ciudad, pero más curiosa (y menos creíble) resulta la enfervorecida defensa del acuerdo realizada por el Ángel Gamazo.

 

Si usted desconfía de los políticos, hace bien. Si usted ya no cree en la política como defensa del interés general, sepa que probablemente acertó. Nada como saber utilizar lo Contencioso Administrativo para ganar espacio en la política.

 

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