mar
15
2010

Involución cultural








8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora (apellido que intencionadamente se ha censurado por instituciones y algunos colectivos, más empeñados en la foto que en la efeméride); 19:00, Plaza de España: un joven de 16 años tumba a su novia de un tortazo. Sólo una joven interviene, mientra decenas de personas esperan la llegada del autobús o que el semáforo se abra. La gente observa, pero nadie hace o dice algo, censuran la actitud “alocada” de la joven que ha intervenido “en la pelea”, en una reacción fría, ajena a cualquier valor relacionado con la responsabilidad ciudadana, como el rico que al salir de misa ni siquiera repara en la presencia del mendigo que le abre la puerta y le pide limosna. La policía local aparece pero lo hace para dirigir el tráfico. Hay atasco.

Atasco, o tumulto, porque pese a que en España hay 4 millones de parados, de los cuales más de 30.000 son salmantinos, un conocido centro comercial se ha adelantado a Esperanza Aguirre y su rebelión, celebrando el día sin IVA. Y eso significa que la ciudad, lejos de estar constreñida por la crisis, expresa con nitidez los logros culturales del neoliberalismo: atasco sin precedentes para acceder al “ágora” del siglo XXI en busca de Televisores de Plasma de dimensiones que superan incluso el maletero de los todoterreno (de los potentados) o las monovolumen (de aquellos a quienes los bancos han hecho creer que son clase media).

Aunque la derecha no gobierne (ahora) es fácil percibir hasta qué punto ha calado su discurso, logrando una involución cultural difícilmente reversible. El centro comercial es la perfecta síntesis de cómo es la sociedad, de cómo interaccionan los ciudadanos.

Sólo así puede entenderse que en un país con la tasa de desempleo que tiene España no salga a la luz la verdadera crisis social, o dicho de otra manera, que este país, y sobre todo, esta provincia, no estén “patas arriba”. Son muchos quienes critican que los sindicatos no convoquen una Huelga General, pero tratar de buscar sólo un hereje, o de individualizar la responsabilidad de la parsimonia generalizada ante una situación crítica para muchas familias, es errar en el diagnóstico y dar respuestas equivocadas.

Individualizar significa hacernos partícipes del problema e imponernos las soluciones. “Esto sólo lo arreglamos entre todos”: intervención del Rey para poner de acuerdo al resto, con una Patronal que plantea un contrato sin derechos y un Gobierno que habla de pensionazo como ejemplo de que toca apretarse el cinturón. Últimamente basta con escuchar al insensato ZP, para evaluar los triunfos de la derecha: prime time televisivo, Zapatero justifica la subida de un impuesto indirecto para que miles de familias perciban 425 euros de ayuda: “apología del cheque”. Vuelve el tatcherismo.

Individualizar significa desestructurar la respuesta colectiva, introducir la desconfianza hacia partidos y sindicatos, conducir al asociacionismo  hacia “el consenso”, cuando la situación necesariamente requiere de conflicto. El mercado controla los medios, y estos escogen a los protagonistas en detrimento de los antagonistas del sistema.

Urbanización y centro comercial. Monovolumen y Gol TV. Plasma y móvil de última generación… El paraíso a cambio de un pequeño esfuerzo: no hablar de lo público y lo colectivo, de educación, sanidad, cultura y ocio público, de pensiones, de urbanismo democrático y del derecho a decidir además de votar. Casi nada.

 

  • joseja

    thacherismo
    por lo demas 100% de acuerdo ;)

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