Acceso
Esperando Contenido Widget ...
Asamblea Virtual de IU Salamanca. Pasa a visitarnos
Visita I Love IU - La red de blogs de Izquierda Unida y su
entorno
NO A LA JORNADA LABORAL DE 65 HORAS
Campaña por una Ley Electoral Justa y Democrática

Vanguardia de la ingnominia








En un artículo publicado en El País, el catedrático de Derecho Penal, Francisco Javier Álvarez García, reflexionaba sobre la caza del Juez Baltasar Garzón. El Juez va a caer… y lo cierto, es que no parece descabellado pensar que España pueda llegar a convertirse en un país, que en lugar de condenar el franquismo, y abrir sus fosas comunes, acabe condenando a un Juez en un proceso iniciado por la Falange.

 

De Garzón se han dicho y afirmado tantas cosas que daría para todo un serial, e incluso, para un curso acelerado de Derecho Procesal. Todo el mundo ha discrepado o aplaudido alguno de sus Autos con mayor o menor fervor, sin que eso signifique que los haya leído, que tenga la más mínima destreza jurídica como para poner en tela de juicio sus decisiones, o que sea imparcial. Se le cuestionó con la misma intensidad cuando sus investigaciones apuntaron a los GAL que cuando trató de extraditar a Pinochet. La misma animadversión generó en el PSOE cuando decidió apuntar a Vera y Barrionuevo, que años después al tirar de la correa del PP.

 

Uno escucha críticas contra el “autoritarismo” del Juez y no sabe si se trata de la compungida Jone Goirizelaia, cada vez que un batasuno sale del Juzgado nº 5 camino de Soto del Real, del “apoderado” de un narco o de un dirigente de Génova 13, hablando del caso Gürtel.

 

Lo grave no es sólo que se esté poniendo en tela de juicio la honestidad del Juez Garzón, o que “se lo quieran llevar por delante”, sino que todos sepamos, que lo que se pretende, lejos de defender la independencia del poder Judicial o el imperio de la Ley, es quitar de en medio a un Instructor incómodo. Si el Juez se cansa y tira la toalla –cosa que parece harto improbable-, perdería el fuero ante el Supremo y las querellas contra él se ventilarían en los Tribunales Superiores de Justicia.  No son pocos los que vaticinan que en ese caso, sus causas podrían desvanecerse pues no es la primera vez que procesados en la Audiencia Nacional instrumentalizan el Supremo para “cargarse” al Juez de turno, o a un Instructor “que va por libre” en un determinado sumario. La personación de Correa como “perjudicado” es un buen ejemplo de la “italianización” de nuestro sistema político y judicial.

 

Que Garzón vaya a ser el primer procesado en un juicio relacionado con el franquismo, dice tanto –o tan poco- de nuestra transición democrática, como que la Falange tenga hoy capacidad para acabar con Garzón. Un Juez que no mira para otro lado cuando se le trasladan hechos delictivos, ya los cometa un narcotraficante, un terrorista, o el Secretario de Estado de Seguridad; ya esté implicado el Ministro de Interior en España, por el secuestro de un francés, o un Jefe de Estado por los asesinatos cometidos en Argentina o Chile, antes –claro está- de que a PSOE y PP se les ocurriera  mutilar la jurisdicción de la Audiencia Nacional, para que ningún Juez “nos meta en jaleos”.

 

Si cuando pretendió procesar y extraditar al criminal Pinochet, media España se convulsionó, debió intuir que al abrir una causa contra el Franquismo, los camisas viejas  no se limitarían a convocar manifestaciones en la Plaza de Oriente.

 

Tal vez Garzón no acertara en su forma de proceder contra el franquismo, mas no me cabe duda, de que su probable inhabilitación, nos sitúa en la vanguardia de la ignominia.

 

Relacionado:

  1. Más allá del Juez Garzón
  2. Garzón, Juez por meses
  3. Sin memoria o sin vergüenza
  4. Batasunos del crucifijo
  5. 2008 y el desencanto
  • Cada vez mejor, Gorka
blog comments powered by Disqus