Vanguardia de la ingnominia

En un artículo publicado en El País, el catedrático de Derecho Penal, Francisco Javier Álvarez García, reflexionaba sobre la caza del Juez Baltasar Garzón. El Juez va a caer… y lo cierto, es que no parece descabellado pensar que España pueda llegar a convertirse en un país, que en lugar de condenar el franquismo, y abrir sus fosas comunes, acabe condenando a un Juez en un proceso iniciado por
De Garzón se han dicho y afirmado tantas cosas que daría para todo un serial, e incluso, para un curso acelerado de Derecho Procesal. Todo el mundo ha discrepado o aplaudido alguno de sus Autos con mayor o menor fervor, sin que eso signifique que los haya leído, que tenga la más mínima destreza jurídica como para poner en tela de juicio sus decisiones, o que sea imparcial. Se le cuestionó con la misma intensidad cuando sus investigaciones apuntaron a los GAL que cuando trató de extraditar a Pinochet. La misma animadversión generó en el PSOE cuando decidió apuntar a Vera y Barrionuevo, que años después al tirar de la correa del PP.
Uno escucha críticas contra el “autoritarismo” del Juez y no sabe si se trata de la compungida Jone Goirizelaia, cada vez que un batasuno sale del Juzgado nº 5 camino de Soto del Real, del “apoderado” de un narco o de un dirigente de Génova 13, hablando del caso Gürtel.
Lo grave no es sólo que se esté poniendo en tela de juicio la honestidad del Juez Garzón, o que “se lo quieran llevar por delante”, sino que todos sepamos, que lo que se pretende, lejos de defender la independencia del poder Judicial o el imperio de
Que Garzón vaya a ser el primer procesado en un juicio relacionado con el franquismo, dice tanto –o tan poco- de nuestra transición democrática, como que
Si cuando pretendió procesar y extraditar al criminal Pinochet, media España se convulsionó, debió intuir que al abrir una causa contra el Franquismo, los camisas viejas no se limitarían a convocar manifestaciones en
Tal vez Garzón no acertara en su forma de proceder contra el franquismo, mas no me cabe duda, de que su probable inhabilitación, nos sitúa en la vanguardia de la ignominia.
Relacionado:










