Como siempre que vienen mal dadas, los partidos, acorralados por la corrupción, utilizan la manida presunción de inocencia, la misma que niegan sistemáticamente a cualquier rival político, y que incluso desprecian si se trata de una condena políticamente correcta (un terrorista callejero o un agresor sexual). Además, se apela a realidades difícilmente demostrables como la [...]










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