Salamanca ya es España
Por fin somos españoles. Ya tenemos en Salamanca al verdadero elemento de cohesión nacional. Ni selección de fútbol –enfrascada en ganar a equipos de países sólo conocidos por Eurovisión-, ni himno y bandera –siempre abucheables en cualquier evento festivo de alguna región periférica- ni Su Majestad –que en plena crisis se ha dejado barba pero no la ha puesto a remojar-. Por fin en Salamanca ha abierto “elcortinglés” y como escuché en la radio a Paqui , una de las señoras que se agolpaban en la puerta desde una hora antes de su inauguración: “por fin nos hacen algo moderno y elegante, (to mi niña) que vas (p`ahí) a ciudades más pequeñas y ya lo tienen”.
Regalar, no regalaron nada (a los clientes, que Lanzarote ya se ha encargado de cambiar duros a peseta), pero el esperado 11S, que en Salamanca cotiza al alza frente a Bin Laden, Allende, o los catalanes y su diada, dejó cifras para el recuerdo, o la reflexión.
El primer producto vendido en el Corte Inglés, que tuvo que abrir 12 minutos antes de lo previsto por las ansias de gasto del personal, fue un periódico: ríete tú de la famosa señora de las rebajas madrileñas que se tira como una posesa sobre tresillos y lavadoras que en Salamanca un intelectual se hizo una cola de dos horas para comprar el periódico (se nota que Salamanca es ciudad de cultura).
La hora de mayor afluencia, fue el intervalo entre las 11 y las 12 del mediodía, lo que ha corroborado de manera científica cuál es la tasa de actividad de esta ciudad (uno de cada cuatro salmantinos visitó ayer el Corte Inglés; la tasa de paro está en torno al 20%, sume jubilados y salen las cuentas). Y en lo que al famoso cambio de nombre de calles se refiere, no hay problema alguno, porque en la zona, todo el mundo localiza ya su vivienda, o negocio “junto al Corte Inglés” como quien menciona su apartamento en “primera primera línea de playa”. Y porque si alguien pensaba que el imaginario colectivo se impondría a las ocurrencias de Lanzarote, la “modesta” publicidad contratada por el grupo de Isidoro Álvarez ha despejado cualquier incógnita.
Lo mejor es que en realidad todo está por llegar, aunque los Maristas –que casualemente pasaban por allí- ya se han hecho de oro con la venta de los terrenos del ISPE, que el Corte Inglés ha comprado para intercambiar por el solar en el que ahora se asienta el centro comercial. Todavía falta construir el Covent Garden de Huerta Otea, pronto -españoles y portugueses- acudirán de picnic familiar al Polvorín de Tejares, que -pese al nombre- será como la Casa de Campo (Lanzarote dixit) pero sin putas, y no faltando mucho la plaza de la trasera del Corte Inglés se convertirá en la nueva Plaza Mayor (que la otra ya está muy vieja, muy vista y no la hizo Lanzarote). Entonces sí, habrá culminado el proyecto cultural y de vanguardia auspiciado por el Alcalde pero por lo pronto, Salamanca ya es España.
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