Propaganda Verde (II)

El Gobierno cerrará Garoña con retraso y tras una prórroga (más), enfrentándose a técnicos, ecologistas, empleados del sector y vecinos. Todo ello, siempre que Zapatero, u otro miembro del PSOE sigan al frente del Gobierno en 2013, puesto que por mucho que De la Vega insista en que la decisión es irreversible, el Gobierno parece haber resuelto “sus” problemas endosándole al próximo Gobierno la responsabilidad de asumir el coste social de cerrar la central nuclear. Sutil forma de escurrir el bulto.
Como bien recuerda Ecologistas en Acción, Zapatero, “el más antinuclear de Gobierno”, no ha sido capaz de cerrar ni una sola central nuclear en sus dos legislaturas –el PP cerró una-. En el caso de Garoña, se ha cedido al lobby “pronuclear” utilizando de manera torticera la crisis laboral y a los trabajadores como “escudos humanos” para solventar la papeleta. Contrasta la actual preocupación por los trabajadores de la comarca con la desidia con la que PSOE –en el ámbito estatal- y PP –en el ámbito autonómico- han respondido cuando se les ha exigido la puesta en marcha de un Plan Integral que contemple alternativas para los trabajadores de la central y para todas las familias que directa o indirectamente dependen de la central nuclear en cuestión. Sin embargo, sabiendo que Garoña era una central “caducada”, peligrosa, y con una vida excesivamente prolongada, lo sencillo era no hacer nada, para que en un momento dado, la ausencia de alternativas viables sirviera como detonante para no poder cerrarla.
Desde un punto de vista técnico, la decisión del Gobierno no está exenta de contradicciones. De una parte, hace tiempo que los informes técnicos concretaron una fecha de caducidad clara y determinada para la Central. De otra, si se tiene en cuenta la visión de quienes argumentan que la central no es peligrosa, no se entiende por qué no prolongar su vida más e incluso por qué no hacer una nueva central en Garoña.
Los problemas del PSOE, de carácter ideológico, se acrecientan cuando la coyuntura cambia y se exigen nuevas respuestas. Hace poco más de un año, el viento a favor situó a Zapatero, junto a conocidos ecologistas como Gore y Clinton en la “prioridad absoluta de luchar contra el cambio climático”. Hoy, con varios millones de parados y una reforma laboral en ciernes, Zapatero ha optado por dar larga vida a la energía nuclear en contra de las renovables. Y así, además de haber dejado claro que se ha perdido el norte (de Burgos), una vez más se incumple la palabra.










Comentarios recientes