Observaciones ante el 7-J
Primera. El próximo 7 de Junio elegiremos representantes a un Parlamento Europeo del que no sólo se desconocen sus funciones, sino que carece de iniciativa legislativa y tiene poco peso en relación a los estados y a la Comisión.
Segunda. Con una Europa convulsionada por la crisis, el desdibujado papel del Estado y en pleno retroceso de derechos, pocas fuerzas políticas hablan con claridad de cuál es su modelo en relación a los siguientes aspectos: el papel del Estado en el seno de la U.E., el papel de la UE en relación al gobierno mundial de la economía (FMI, Banco Mundial y multinacionales), y la política comunitaria de defensa e inmigración.
Tercera. Mientras el PSOE recurre de nuevo al dobernmann para asustar al electorado de izquierdas, las coincidencias programáticas, y pragmáticas con el PP son peligrosamente parecidas: socialistas y populares coincidieron en el voto favorable a la vergonzosa Directiva de Retorno, de la misma forma que en su día apoyaron la liberalización del sector ferroviario (de consecuencias conocidas por los salmantinos) o que en España han pactado “mutilar” la jurisdicción internacional de la Audiencia Nacional. Todo ello por no hablar de la jornada laboral de 65 horas, ocurrencia de un socialista checho, que sólo obtuvo la abstención del ministro español de Trabajo.
Cuarta: como ya es costumbre en España, aunque no por ello menos reprobable, sólo habrá debates entre los candidatos de PP y PSOE, cuando amén de las importantes coincidencias de sus partidos, la política europea es por fortuna, mucho más plural.
Quinta. Cuando todos ya dábamos por muerto al Constitucional, éste ha enmendado la plana a un Ministro que ya está tardando en dimitir, por haber intentado ilegalizar sin pruebas, a una formación que, cuente o no con el apoyo de Otegi, habría sido escandaloso dejar fuera del proceso electoral. De nuevo, silencio en PP y PSOE.
Sexta. La importancia cualitativa y cuantitativa de la política comunitaria queda en entredicho cuando la mayoría de fuerzas políticas quiere plantear en clave nacional (o local) las elecciones. El PP plantea los comicios en clave de primarias y el PSOE, como bien señala su eslogan se la juega en las europeas.
Séptima. Los nacionalistas (de uno y otro signo), como si la crisis y los problemas de los trabajadores fueran de otro planeta, aprovechan para recuperar sus hits. Los unos reclaman unidad de España en Europa, los otros, con la que está cayendo, priorizan la cooficialidad del catalán, vasco y gallego en la UE.
Octava. Las elecciones europeas son siempre una oportunidad para dar rienda suelta a coaliciones esotéricas. Ahí está la encabezada por Miguel Durán, en la que se ha integrado UPS, con Ciudadanos de España, Libertas y el partido del inefable Eduardo Tamayo. Por su parte, Los Verdes, que en 2004 optaron por el PSOE, y en 2007 por IU, dan un nuevo bandazo: ahora con ERC, BNG y Aralar. Inexplicable.
Novena. Que algunas papeletas omitan candidatos y siglas, de tal forma que el elector piense estar votando al quinto candidato de “Los Verdes-Europa de los Pueblos”, cuando en realidad ese candidato es el 32 de una lista encabezada por ERC solo puede calificarse de fraude.
Décima. Si usted apuesta por soluciones de izquierdas ante la crisis de derechos, esta vez no hay excusas. La circunscripción electoral es única, y todos los votos suman.










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