may
11
2009

Perder el tren (II)






Melero
tilda de “impudicia sin límites” ver al PP apoyando a FEVESA en las manifestaciones contra el cierre de líneas de ferrocarril. Buena cortina de humo para que no se analicen unas disertaciones suyas sobre el déficit público, la rentabilidad de las líneas férreas, y el futuro cierre de aquellas (líneas) que no sean rentables que harían necesaria la reedición de la obra de BobbioDerecha e Izquierda”, para ayudar a más de uno a reubicar “la estrella polar”. Pero vayamos por partes.

La movilización apoyada por diversos colectivos políticos y sociales llega precedida del anuncio de cierre de las líneas férreas entre Salamanca y Bilbao y Barcelona respectivamente. O dicho de otro modo, que si en la etapa de González, el PSOE cerró la Ruta de la Plata, ahora, amigos ellos del ferrocarril, van a dejar a Salamanca con comunicación directa sólo con Palencia, Valladolid, Ávila y Madrid.

Con rapidez e intención –y espero que también con tino-, algunos colectivos y protagonistas sociales, han reaccionado convocando una movilización para evitar el cierre de líneas. No está mal que por fin se reaccione aunque alguno haya cometido el error de hacerse fotos en inauguraciones de trenes fantasma con “Superlópez”, Pablos, Málaga y la senadora Mena, vecina sí, pero también senadora y por ende corresponsable de esta política ferroviaria (y de inauguraciones).

Es cierto que cuando Melero habla de cerrar las líneas deficitarias puede estar aludiendo a su compromiso de hacerla rentables mediante su modernización, una mayor inversión, la apuesta por dignificar un servicio público. Y no estaría mal, de no ser por tres constataciones. A saber; primera: en el Plan de Infraestructuras y Transportes aprobado por el gobierno socialista, modernizar equivale a implantar un modelo elitista que margina a determinados usuarios (los más pobres) y a determinadas zonas (las rurales, las de distancias intermedias, las situadas en el Oeste).

Segunda: lo que Melero propone no es dignificar el modelo de ferrocarril que ya existe (que ni es ni debe ser tampoco la única aspiración de quienes el viernes nos manifestemos), sino llevar a los salmantinos hasta una ciudad (Valladolid) de la que parte “el paraíso ferroviario”.

Tercera: en la pasada campaña electoral (26/01/08) Melero prometió para esta legislatura la reapertura de la línea de la Ruta de la Plata. Como es obvio que ese objetivo no se va a cumplir porque ni siquiera se ha incluido en la agenda, puede concluirse que el político en cuestión no cumplirá su palabra, porque hace tiempo que las suyas se las lleva el viento.

Animo a los ciudadanos a movilizarse este viernes, no porque la conexión ferroviaria con Barcelona esté en peligro, sino en defensa de una política ferroviaria antagónica a la defendida por el PSOE.

Porque hoy por hoy, el Gobierno sigue mirando a otro lado ante las consecuencias -una más- de la liberalización del sector ferroviario; porque es cada vez más evidente que no se comparte la apuesta por el ferrocarril como servicio público, como instrumento político al servicio de la igualdad y de la vertebración solidaria del país, y porque de nuevo, se constata que el PSOE contribuye a la más certera de las estrategias de la derecha: devalúa la calidad de un servicio público y conseguirás que éste deje de ser rentable.

El problema es que esta vez ni el usuario ha mirado a otro lado, ni el cliente electoral se dejará convencer con publicidad engañosa. Ahora le ha dado por ejercer de ciudadano.

 

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