Santa Marta tiene (un) sueño
Santa Marta de Tormes, localidad donde –en política- todo es posible, vuelve a ser noticia. En breve, se cumplirán los tres meses de información pública en los que los vecinos de la localidad más importante del alfoz salmantino podrán presentar sus aportaciones al Plan General de Ordenación Urbana que casi todos los grupos aprobaron en Julio.
Llama la atención que una norma que tendrá una vigencia de varios años –sino décadas- y que, al tratarse de elementos urbanos y de inmuebles, contendrá disposiciones irreversibles, no haya sido consultada a quienes viven ahora en la localidad, a quienes tienen allí sus negocios, a quienes participan… “Tiempo tendrán de alegar” dijo el Alcalde, y en Agosto empezaron a correr los plazos.
Por aquello de que, con mucha habilidad, el debate sobre el PGOU tuvo lugar a finales julio, en vísperas de sus fiestas y con media villa de vacaciones, poca gente pudo conocer con cierta profundidad algunos de los argumentos dados por IU, la única que votó en contra.
El Plan General de Ordenación Urbana aprobado inicialmente por Santa Marta contempla un crecimiento del 120%, o lo que es lo mismo, una aspiración de crecimiento desde los 15000 habitantes actuales hasta los 40000. Parece evidente que dicho crecimiento no solo no es realista sino que ni se ajusta a las necesidades objetivas y subjetivas de crecimiento de la localidad, ni tiene en cuenta otros condicionantes que hacen innecesario e inviable el crecimiento tan exagerado de la construcción de nuevas viviendas y por tanto de su número de habitantes.
Amén de que la crisis inmobiliaria echa por tierra el maná del ladrillo, que tan ricos ha hecho a algunos y que tantas alegrías ha dado a políticos mediocres, parece evidente que al calor de la ilusión de sacar adelante el ansiado PGOU (Santa Marta llevaba muchos años y muchas corporaciones intentándolo) no se han tenido en cuenta las tendencias demográficas: Santa Marta ha tocado techo, y el trasvase de población de la capital al Alfoz ya no pasa por dicha localidad.
El PGOU en cuestión opta por ocupar la práctica totalidad del suelo disponible, lo que sumado a las bajas densidades por las que se ha optado en muchos sectores, hace que dadas las distancias existentes entre unos servicios y otros (zona residencial-zona deportiva-zona educativa-zona comercial) sea verdaderamente imposible articular un espacio urbano, de convivencia, de interacción social. Y económica. Porque de nuevo, se opta por potenciar las grandes superficies, y se proyectan nuevos viales que rompen con la “espina dorsal” del municipio. Todo ello, además de insostenible e irracional, supone cerrar definitivamente el modelo y por lo tanto imponer con decisiones actuales, un futuro sobre el que muchas generaciones ya no tendrán margen alguno de decisión.
Ni posibilidad de remedio, ya que tal y como IU denunció en Julio, y ahora algunos han caído en la cuenta, el PGOU contempla el desarrollo de un boulevard/vial Este-Oeste que destrozará los patios de los Colegios Martín Gaite y Miguel Hernández, la plaza de Tierno Galván y la actual piscina municipal.
Santa Marta tiene un sueño: convertirse en ciudad dejando de ser dormitorio. Más sus dirigentes, a juzgar por sus ocurrencias, más que de sueño padecen de narcolepsia.
* Imagen: lavilladesantamarta.blogspot.com










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