Vicente quiere un salario
Vicente es Licenciado, y pronto hará dos años que terminó un Master. En su día no eligió la titulación universitaria pensando en hacerse rico ni prestó mucha atención a “las salidas” pero sí soñó con trabajar “en algo de lo suyo”. Pero lo suyo no está remunerado porque allá por donde va Vicente, se encuentra a la gente “currando de voluntaria”.
Pese a que la Ley de Voluntariado en España establece de manera taxativa que la actividad del voluntario no puede sustituir al trabajo remunerado, y de que el Estatuto de los Trabajadores excluye del ámbito laboral los trabajos realizados a título de amistad, benevolencia y buena vecindad cada vez es más difusa la línea que separa las actividades que realizan los voluntarios de las que deben realizar los trabajadores. O lo que es peor, no sólo hay plataformas de voluntariado que absorben actividades propias del ámbito laboral sino que en la selección de su personal “profesional” exigen como requisito previo –o simultáneo- el desempeño de la labor de voluntario, desvirtuándose claramente ambas facetas.
No es mi intención la de ensombrecer la labor de muchas ONG, sino la de denunciar un proceso que se atisba irreversible: a la reducción de los servicios públicos que prestan directamente las Administraciones y que han sido, o bien privatizados, o bien asumidos por entidades de carácter “social” (y en muchas ocasiones no se sabe bien cual es la diferencia), hay que sumar que en más de una ocasión, la actividad laboral es realizada bajo la fórmula del voluntariado. Y en ese modelo perdemos todos (mejor dicho casi todos).
Porque no es asumible que el Sector Público haya rebajado cada vez más el listón de los servicios públicos que provee y presta, porque en la senda de la “delegación de funciones” y entre tanta confusión de prestaciones, se están rebajando las exigencias de calidad, responsabilidad en la prestación de los servicios, derechos y deberes.
Dicho de otra manera, lo público debe ser público, el mercado debe operar allí donde su mano invisible “moleste lo menos posible” y lo voluntario debe ser subsidiario de lo público. Voluntariado allí donde, coyunturalmente, no llegue la administración, y voluntarios allí donde la relación entre lo privado y el lucro sea similar a la del agua y el aceite.
Porque hoy es el voluntariado, mañana “echar horas extra en una empresa comprometida”, otrora ser voluntario para no estar marcado con una cruz roja y al final, la devaluación del mercado de trabajo. Quien se quiera dar por aludido que cargue con lo que le toca. Pero Vicente quiere trabajar, y a ser posible, que le paguen.










[...] Gorka hizo una reflexión interesante sobre el voluntariado, el papel de la iniciativa social y la pública y otros temas espinosos en "Vicente quiere un salario". [...]
[...] sobre el voluntariado, el papel de la iniciativa social y la pública y otros temas espinosos en “Vicente quiere un salario”. Antonio (que tiene un blog digno de citar solo por el nombre: Amanece que no es poco) criticaba la [...]
[...] Vicente quiere un salario, de don Gorka Esparza. [...]
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