UN POCO DE JUSTICIA

Jorge García Castaño
David Chica Marcos
En octubre de 2006 el senador de IU, Eduardo Cuenca, denunciaba una infracción urbanística protagonizada por el periodista José Ramón de la Morena en unos terrenos de su propiedad en la localidad madrileña de Brunete.
Pocos fuimos los que le apoyamos en ese momento. Los más le decían que no se metiera en ese lío porque el periodista era muy poderoso, y su grupo mediático muy importante. Por si acaso, ellos se escondieron. Otros muchos, dirigentes en activo de IU-Madrid, colaboraron abiertamente con este siniestro personaje viendo la posibilidad de quitarse a Eduardo de en medio, a la vez que aprovechaban una vez más para mostrar que su capacidad para agradar a los poderosos es infinita.
Como era de esperar, De la Morena, utilizó su programa para arremeter contra nuestro senador y contra Rosario, concejala de IU en Leganés y esposa de Eduardo. Durante varias noches este sujeto se dedicó a difamar a nuestros cargos públicos sin que la dirección de IU en Madrid hiciera nada por defenderlos, más bien al contrario muchos colaboraron activamente con el linchamiento.
Ahora la Justicia da la razón a Eduardo y condena a De la Morena por intromisión ilegítima en su derecho al honor. Con sentencia o sin ella, los que militamos en IU, sabemos que Eduardo ha sido uno de los mejores cargos públicos que ha tenido nuestra organización. Y su actuación en este caso, y en otros, es un ejemplo de lo que debe ser la actuación de nuestros representantes en las instituciones.






11 Mayo 2008 a las 13:10
Conocí al compañero Cuenca en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), durante la campaña de las municipales en las que yo me presentaba por IU a la alcaldía de dicha localidad.
Ni que decir tiene que siempre agradecí el gesto de que quien en aquel momento era nuestro único senador viniese a apoyar una campaña de una localidad más bien pequeña y alejada.
Conocía su trayectoria y actuación política, su trabajo, su honradez y por supuesto el asunto que se trata en el artículo que comentamos; y he decir que me alegro de que al menos la justicia haya dado la razón a nuestro compañero frente a los poderosos, pero que no estaría de más que cada uno asumiese las responsabilidades que le tocan dentro de nuestra organización.