El Alcalde está desnudo*

24 Noviembre 2007

Lanzarote, como el emperador de aquel cuento, está desnudo. Incapaz de aceptar la realidad y de escuchar el clamor colectivo, ha optado por abroncar a los vecinos “por fastidiar” (sic) burlándose de ellos con un tramposo fraccionamiento de las subidas que rezuma electoralismo y soberbia.

 

Fernando Rodríguez, como le sucedía al viejo Ministro, no se atreve a reconocer lo que todo el mundo grita a voces y en lugar de admitir que la subida de impuestos y precios públicos es una exageración y contradice las propuestas de Rajoy, opta por trasladar al Excelentísimo las virtudes de su magnífica ocurrencia (una más) al tiempo que reprocha a una brillante periodista (Esther Vicente) su impertinencia por osar atreverse a formular la pregunta que cualquiera le hubiera hecho tras la sonada Conferencia del PP, en la que tal y como vaticinó el Consejero de Justicia “Salamanca tendría un importante protagonismo”… y qué gran verdad dijo Mañueco.

 

Lejos de amilanarse ante los gritos de la gente, Don Julián saca pecho (eso sí, a cien kilómetros de Salamanca) y se mofa de la ciudadanía: “quienes no comprenden mis subidas son los que no entienden de nada” decía en Valladolid, con una voz absurda y altiva que recuerda a la de Aznar en el Rancho de Tejas. “Si en 1999 después de llamarme asesino y criminal por subir el IBI un 70%  sacamos mayoría absoluta en las Generales, ¿de qué tengo que preocuparme?.. Y con tranquilidad se retira a sus aposentos.

 

Aunque todo el mundo capta las dificultades que afronta el Alcalde, cuestionado internamente (no por principios sino por imperativo de la lógica electoral) y abucheado socialmente, Lanzarote se ha jactado ante FEVESA de su cuarta mayoría absoluta, contraponiéndola a las debilidades del movimiento vecinal. Burlarse de un interlocutor que ha sacado a la calle a miles de personas es propio de o de dirigentes cegados por la soberbia.

 

Ocurrirá sin embargo, y muy a su pesar, que, como en la fábula que nos contaba Hans Christian Andersen, la ofuscación acabará por costarle un disgusto al primer Edil, probablemente en forma de obligada rectificación o de pérdida de mucho apoyo social.

 

El tiempo dirá si Lanzarote opta por aquella máxima de Fraga: “este gobierno sólo acierta cuando rectifica". O si por el contrario, al igual que hizo el Emperador de nuestro cuento, sigue dando gritos, obcecado en hacer lo que le dé la gana, amparado en su rotunda mayoría absoluta.

 

Debería tener cuidado Lanzarote, porque (cambiando de cuento) acostumbrado como está, a creerse Gulliver en Liliput, es posible que el día dos de diciembre si se atreve a asomarse al balcón, los vecinos le descubran que está en el país de Los Gigantes.

 

*Este artículo toma presatadas algunas ideas de mis amigos Juan y Juan Carlos

**Publicado en El Adelanto (26/11/07) y La Voz de Salamanca

1 comentario

  1. Ane escribió:
    25 Noviembre 2007 a las 14:12

    Lanzarote a la marika borroka!

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