“Suena el timbre, se acabó el recreo”

5 Enero 1998

 "Por fin, y como siempre antes de tiempo, se acabó el recreo. Y por fin hay que dejar de jugar. Por fin ha llegado ese día que un futbolista nunca sabe cual será y que yo he tenido la suerte de poder elegir. Por fin llega el momento de decirles adiós a todos; al fútbol, a los campos, a las pretemporadas, a las polémicas; adiós a los nervios y a las tensiones, a los viajes, a los madrugones, a los golpes, a las lesiones. Os voy a echar mucho de menos".

"Éste también es un momento para sentirme orgulloso, orgulloso de haber sido honrado conmigo mismo, orgulloso de lo que he logrado y también de cómo lo he logrado, orgulloso porque sé que el fútbol no regala nunca nada. Suele ser éste también el momento de los agradecimientos, agradecimientos a todos los que confiaron en mi desde que me decidí a jugar al fútbol, agradecimiento a quienes me enseñaron a entender y a vivir este deporte.

Lógicamente es el momento de recordar a los clubes y entrenadores que tuve o que he tenido y que confiaron en mi. Pero especialmente hay una persona que nunca ha dudado de mi, que con su confianza me ha quitado mis nervios, alguien que siempre ha tenido una frase, una llamada, un gesto, en los malos momentos. Gracias Javi. El fútbol te necesita. Aún pasando por estos momentos difíciles, te necesitamos. Necesitamos que sigas ayudando a nuestros futbolistas, que sigas ayudando a nuestro fútbol".

"No puedo acabar sin recordar a quienes más han sufrido, a los que han convivido conmigo en los malos momentos y me han acercado al suelo siempre. A mi familia. Siempre me habéis dado vuestro cariño, sobretodo cuando yo os daba disgustos. Siempre habéis sido mi referencia y mi apoyo. Gracias.

Y Gracias Anne, sin ti, nunca esta historia, al fin y al cabo, nada más que una historia de los sueños realizados de un niño de Aretxabaleta, que los domingos por la tarde se dejaba llevar por la imaginación para ser Iribar. Decía Anne que sin ti, esta historia nunca hubiese sido así. Un beso". "Señores, suena el timbre, se acabó el recreo. Solo queda decirles adiós, hasta siempre.

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